Relacionarse con las comunidades puede ser un desafío importante para muchas organizaciones, especialmente cuando no existe una relación previa con el territorio. No hay una fórmula secreta ni una solución mágica. El primer paso es abrir un diálogo y practicar la escucha activa.
Más allá del primer acercamiento, es importante mantener una presencia continua, que permita tanto a la empresa como a la comunidad entender el papel de cada una e ir generando confianza con el tiempo. Una relación más cercana también ayuda a identificar dónde el apoyo de una organización puede ser más útil, al mismo tiempo que revela realidades que no siempre son visibles desde afuera. Muchos proyectos, redes e iniciativas ya están en marcha y pueden fortalecerse con recursos financieros, apoyo técnico, personas, conocimiento u otras formas de colaboración.
Entonces, ¿por dónde deberían empezar las empresas?
Una organización que busca comprometerse con la responsabilidad social primero debe entender cuál es su papel dentro de ese contexto. Escuchar las necesidades locales ayuda a evitar iniciativas desconectadas de la realidad y permite identificar cómo los recursos y la experiencia de la empresa pueden apoyar el trabajo que ya se está realizando en la comunidad.
Según la encuesta de Responsabilidad Social Corporativa 2024 de Sherlock Communications, el 81% de los consumidores latinoamericanos encuestados afirmó que las iniciativas de RSE influyen en su percepción de las empresas. Además, el 77% dijo que no recomendaría empresas que no sean socialmente responsables.
Estas cifras dan una idea del peso que tiene la RSC en la reputación de las organizaciones. Sin embargo, esta no debería ser la única razón, ni la principal, para que una empresa se vincule con una comunidad. A medida que evolucionan las expectativas de la sociedad frente a las organizaciones, su capacidad de generar un impacto social positivo influye cada vez más en cómo se percibe a las empresas y en cómo estas se posicionan en el mercado.

Justicia climática en las comunidades: Un taller en la práctica
En agosto de 2026, Sherlock Communications participó en una visita técnica organizada por el Pacto Global de la ONU y el Instituto CEJAM en Capão Redondo, en la zona sur de São Paulo, una región que enfrenta importantes desafíos sociales y ambientales. Recorrer el territorio y conversar con líderes comunitarios sobre justicia climática dejó claro algo esencial: para entender las realidades locales y asumir un compromiso social significativo, las organizaciones necesitan escuchar a quienes viven y trabajan allí todos los días.
Iniciativas como esta pueden ser oportunidades valiosas para tender puentes, pero la relación no puede terminar ahí. Para generar un impacto significativo, las empresas necesitan establecer relaciones de largo plazo. Esto también implica reconocer que las comunidades no son espacios vacíos esperando soluciones. Las organizaciones de la sociedad civil, los líderes comunitarios y los vecinos ya han construido mucho, y conocen no solo los desafíos de su territorio, sino también sus talentos, sus fortalezas y su potencial.
Las empresas y los gobiernos pueden contribuir fortaleciendo iniciativas que ya funcionan y poniendo su experiencia al servicio de esas realidades locales.
El poder de la colaboración entre sectores
La importancia de trabajar en conjunto fue precisamente lo que destacaron los liderazgos comunitarios que participaron en la visita. Los desafíos sociales, culturales y ambientales más complejos exigen la colaboración de los tres sectores: el público, el privado y el social. Estas alianzas pueden ir mucho más allá del apoyo financiero e incluir conocimiento, redes, tecnología, comunicación y movilización.
La comunicación también cumple un papel clave en este proceso. Las agencias de comunicación y marketing pueden apoyar esta colaboración a través de campañas de RSE que acerquen a distintos sectores y faciliten el diálogo entre ellos. Al mismo tiempo, pueden ayudar a dar visibilidad a las iniciativas, comunicar su impacto y llevar sus historias a audiencias más amplias.
Aquí es donde iniciativas como Lupa do Bem pueden desempeñar un papel importante, al conectar organizaciones, causas y diferentes actores para crear nuevas oportunidades de colaboración.
Impacto social y legitimidad de la acción empresarial
Lupa do Bem nació como una iniciativa de Responsabilidad Social Corporativa de Sherlock Communications, una agencia de comunicación estratégica que opera en toda América Latina, y desde entonces se ha convertido en una organización sin fines de lucro. Su misión es fortalecer iniciativas sociales en la región mediante el apoyo a su comunicación, su credibilidad y su desarrollo. Con el respaldo de Sherlock, Lupa do Bem también conecta estas iniciativas con empresas interesadas en generar impacto positivo, facilitando campañas y alianzas que pueden ampliar oportunidades para las comunidades.
Sin embargo, la legitimidad de estos esfuerzos depende de construir relaciones genuinas y de largo plazo. Acercarse a una comunidad solo para una campaña o una acción puntual suele dar lugar a narrativas superficiales, desconectadas de la realidad local.
Escuchar, estar presentes y construir en conjunto es lo que permite a las empresas entender dónde pueden marcar la diferencia y, al mismo tiempo, reduce el riesgo de convertir las causas sociales y ambientales en simples mensajes corporativos.
En última instancia, la pregunta clave que las empresas deberían hacerse es: ¿cómo podemos construir relaciones con las personas y organizaciones que ya trabajan todos los días para fortalecer sus comunidades, y cómo podemos ayudar a amplificar lo que ya están haciendo?