Septiembre Amarillo es una campaña de concientización dedicada a la prevención del suicidio y el fomento de la salud mental. Realizada anualmente, su objetivo es ayudar a desestigmatizar el tema en toda la sociedad. La campaña toma como referencia el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, instaurado oficialmente el 10 de septiembre de 2003 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para reforzar la importancia del diálogo abierto, la identificación temprana de señales de sufrimiento emocional y un acceso más fácil a canales de apoyo y tratamiento especializado.
Solo en Brasil se registraron más de 546.000 bajas laborales relacionadas con problemas de salud mental como ansiedad, depresión y burnout, según el Ministerio de Seguridad Social. Se trata de la cifra más alta de la serie histórica y representa un aumento de más del 15% en comparación con el año anterior. Para dimensionar aún más la gravedad del problema, el Centro de Valorização da Vida (CVV) recibe 124.000 llamadas por mes a través de su línea de apoyo 188, mientras que 42 personas mueren por suicidio cada día en Brasil.
Para las empresas, la campaña representa una oportunidad importante para abrir conversaciones que necesitan ocurrir. La clave está en hacerlo de una manera respetuosa y útil: una campaña debe informar a las personas, indicar claramente dónde pueden buscar ayuda y ser coherente con las prácticas de apoyo que la organización mantiene durante todo el año. Desde esta perspectiva, Sherlock Communications recomienda analizar los errores más comunes y las decisiones de comunicación que pueden ayudar a evitarlos.
Cómo pueden las empresas comunicar la prevención de manera responsable
Hablar sobre prevención del suicidio es importante. El silencio no ofrece protección; lo que marca la diferencia es la manera en que se aborda el tema. Al planificar una campaña, recomendamos que las empresas se apoyen en información proveniente de fuentes especializadas, eviten simplificaciones excesivas y comuniquen claramente las opciones de apoyo disponibles.
Fuentes valiosas como la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y el Centro de Valorização da Vida (CVV) ofrecen materiales oficiales y orientaciones sobre cómo abordar el tema de manera adecuada
Para comenzar, es importante aclarar algunos mitos frecuentes que necesitan ser mejor comprendidos.
- “Hablar sobre suicidio incentiva a las personas a hacerlo” es un MITO. Las conversaciones responsables sobre suicidio pueden ayudar a personas en situación de vulnerabilidad a reconsiderar su situación, acceder a herramientas para buscar ayuda y sentirse menos aisladas y solas
- “Las personas que piensan en suicidarse están decididas a morir” es un MITO. Precisamente en la ambivalencia pueden surgir oportunidades de apoyo. Una persona puede estar atravesando un sufrimiento intenso y buscando maneras de aliviarlo, y hablar sobre ello puede ser un primer paso importante hacia una mejoría.
- “El suicidio ocurre de manera repentina, sin señales previas”. es un MITO. En la mayoría de los casos, pueden identificarse señales de alerta verbales y de comportamiento, y reconocerlas puede salvar vidas.
- “Solo las personas con trastornos de salud mental están en riesgo de suicidio” es un MITO. Muchos otros factores también pueden actuar como desencadenantes, entre ellos el dolor crónico, el aislamiento, la violencia y cuestiones sociales y culturales.
La manera en que las empresas abordan este tema requiere rigor tanto ético como técnico. Describir métodos, exponer historias individuales sin los cuidados adecuados o utilizar terminología estigmatizante puede convertirse involuntariamente en un factor desencadenante.
Esto se aplica tanto a la comunicación interna como a la externa, desde correos electrónicos dirigidos a empleados hasta publicaciones en redes sociales. Antes de difundir cualquier información, las empresas deberían verificar si está basada en hechos, si evita imágenes o titulares sensacionalistas, si respeta la complejidad del tema y si incluye información clara sobre dónde buscar ayuda. Sherlock Communications recomienda revisar estas decisiones con el apoyo de fuentes oficiales y profesionales calificados. Las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre comunicación responsable acerca del suicidio son una referencia importante para este proceso.
La trampa de los mensajes genéricos y el “yellowwashing”
Según la psicóloga Karen Scavacini, fundadora del Instituto Vita Alere, , una de las principales organizaciones brasileñas especializadas en salud mental y prevención del suicidio, las iniciativas mal planificadas pueden generar más riesgos que factores de protección. El problema muchas veces no está en la intención de una empresa, sino en la falta de profundidad, las expectativas desalineadas y la desconexión entre el discurso institucional y la realidad cotidiana de la organización.
Una de las principales deficiencias de las campañas corporativas es reducir el tema a eslóganes superficiales. Según Karen Scavacini, frases genéricas como “No estás solo” o “Hablar es la mejor solución”, cuando aparecen en correos de marketing o carteles de oficina sin un apoyo estructurado detrás, pierden su efectividad como herramienta de protección.
Esta práctica puede encuadrarse en lo que se conoce como yellowwashing: la adopción superficial de Septiembre Amarillo como poco más que un recurso de marketing, creando una falsa sensación de cuidado y apoyo. El concepto de washing hace referencia a la práctica de hacer que algo parezca más positivo o responsable de cara al público, ya sea por oportunismo, falta de conocimiento o incluso mala fe. El término comenzó a ganar visibilidad en la década de 1980, especialmente a través del concepto de greenwashing, cuando las empresas se apropiaban de causas ambientales principalmente para mejorar su imagen.
Durante la COP30, el Coletivo Marketing B, junto con Ecomunica y el Pacto Global de las Naciones Unidas, lanzó la Guía Anti-Allwashing, disponible gratuitamente en línea. La guía promueve prácticas de marketing responsables y conscientes y explica diferentes formas en que las empresas pueden desarrollar iniciativas con impacto estructural y de largo plazo.
Iniciativas puntuales y desconexión con la cultura organizacional
Otro error frecuente es tratar la salud mental como una acción puntual vinculada al calendario. Contratar a un especialista para una charla de concientización en septiembre no resuelve problemas estructurales en un entorno de trabajo marcado por sobrecarga crónica, formas sutiles de acoso o falta de flexibilidad.
La importancia de la continuidad se ha vuelto cada vez más relevante a la luz de las normativas sobre riesgos psicosociales en la región, como las actualizaciones de la Norma Reguladora N.º 1 (NR-1) en Brasil, la NOM-035 en México, la Batería de Riesgo Psicosocial en Colombia, el Protocolo SUSESO en Chile o la Ley N.º 29783 en Perú. Para las campañas corporativas, la implicación es clara: el mensaje comunicado en septiembre debe estar conectado con medidas y canales reales de apoyo, en lugar de existir de manera aislada. Los respectivos ministerios e instituciones de trabajo también ponen a disposición normativas y materiales de orientación para su adecuada gestión.
La conversación sobre prevención debe reflejar la realidad específica de cada organización y ofrecer vías de apoyo claras, prácticas y continuas. Las charlas de concientización deberían funcionar como puntos de entrada a programas permanentes de bienestar. Cuando Septiembre Amarillo termina pero las prácticas de gestión perjudiciales permanecen sin cambios, la confianza de los empleados en el liderazgo puede verse afectada.
Cómo construir una estrategia responsable para Septiembre Amarillo
Para pasar de una campaña simbólica a un programa efectivo de prevención y cuidado, las empresas deberían centrarse en algunos pilares estructurales:
Revisar el contenido antes de su publicación: garantizar que las personas responsables de la campaña tengan acceso a fuentes confiables y que los mensajes sean revisados con apoyo especializado y estén alineados con la cultura de la empresa.
Ofrecer canales de apoyo accesibles y confidenciales: comunicar claramente qué canales están disponibles, cuando corresponda, y cómo los empleados pueden acceder a servicios públicos, privados y ONG’s.
Mantener durante todo el año el diálogo, la capacitación y las políticas de apoyo: la salud mental debería integrarse en los indicadores de seguridad laboral y gobernanza corporativa, en lugar de ser abordada únicamente durante septiembre.
Septiembre Amarillo es una campaña con un verdadero potencial de impacto y, por lo tanto, debe abordarse con la seriedad que requiere. Este artículo busca generar conciencia sobre las medidas que deben adoptarse y las iniciativas que deben desarrollarse para crear de manera efectiva un entorno laboral colectivo y seguro.